De pequeña tuve un amigo del que lo sabía absolutamente todo.
Su color favorito, su comida preferida, su número de la suerte, qué se llevaría a una isla desierta… Al menos yo pensaba que eso era saberlo todo.
Hasta nos hicimos un test de una revista y acerté el 100%. Era mi mejor amigo ¿Cómo no iba a acertar todas preguntas?
Pasó el tiempo y se rompió esa amistad que prometía ser eterna.
Parece ser que no lo conocía tan bien…
Y con ese maestro que llaman tiempo aprendí que igual que un test no puede medir una amistad, conocer su película favorita o recordar su cumpleaños no es suficiente. Puedes ver a alguien cada semana y no ser más que conocidos.
Uno de mis mejores amigos ha olvidado en alguna ocasión mi cumpleaños y yo el suyo… pero nos queremos un montón!!!
No tengo ni idea de cual es tu libro favorito pero sé que estás ahí siempre que necesito reír o llorar contigo. De algunos no sé ni su edad, pero sé que hay cosas más importantes que nos unen.
En la amistad no hay test que valga, es el cariño, los detalles, la ilusión…y el tiempo, que además de enseñar pone las cosas en su sitio. Con el tiempo aprendes tantas cosas…
1 comentario:
Pienso que lo del cumpleaños, después de tantos años ya es tradición ;-)
Unos años porque es antes, y otros porque es depués, pero sigo sin centrarme. Y creo que voy a pasar de centrarme porque al final le he cogido cariño a eso de pedir perdón!
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